El árbol que no deja de crecer | Biodiversidad | tecnocienciaydesarrollo.com
>700 nuevos géneros / año
>20 nuevas familias / año
>3 nuevos órdenes / año
79 % artrópodos en géneros nuevos
8.75 M especies estimadas (cifra en revisión)

¿Cuántas formas de vida existen sobre la Tierra? La pregunta parece simple. La respuesta lleva dos siglos siendo provisional. Un estudio publicado en marzo de 2026 en las Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) por el biólogo John Wiens y su equipo de la Universidad de Arizona viene a complicarla aún más — y esa complicación es, paradójicamente, una de las mejores noticias que puede producir la biología contemporánea: el árbol de la vida sigue creciendo. No a pesar de la crisis de extinción, sino al mismo tiempo que ella. Y esa simultaneidad es la que lo hace difícil de asimilar.

El equipo de Wiens analizó grandes bases de datos taxonómicas — registros con millones de entradas — para cuantificar cuántos géneros, familias, órdenes y clases nuevos describe la ciencia cada año. El período estudiado fue 2015–2020. La conclusión: más de 700 nuevos géneros, más de 20 nuevas familias y más de 3 nuevos órdenes se incorporan anualmente al catálogo formal de la vida conocida, todos basados en especies hasta entonces completamente desconocidas. No son revisiones nomenclaturales de organismos ya registrados. Son ramas genuinamente nuevas en el árbol evolutivo de la vida.

El árbol de la vida conocido sigue expandiéndose rápidamente con muchos clados recién descubiertos, y no solo se contrae con las recientes extinciones.

— Wiens et al., PNAS, 2026

El lenguaje del árbol

Para entender lo que significa este hallazgo es necesario detenerse un momento en la arquitectura conceptual de la taxonomía. Los biólogos organizan la diversidad de la vida en niveles jerárquicos. La especie es la unidad básica — un grupo de individuos que comparten características y pueden reproducirse entre sí. Varias especies relacionadas forman un género; varios géneros afines constituyen una familia; varias familias componen un orden; varios órdenes integran una clase. La secuencia continúa: filo, reino. Lo que Wiens documenta son los rangos intermedios hacia arriba: géneros, familias, órdenes y clases que no existían en ningún catálogo de la vida conocida, basados en especies cuya existencia era un completo misterio para la ciencia.

Jerarquía taxonómica y nuevas incorporaciones anuales · Wiens et al., PNAS 2026 CLASE ORDEN FAMILIA GÉNERO ESPECIE nuevas clases (microbios) > 3 nuevos órdenes / año > 20 nuevas familias / año > 700 nuevos géneros / año miles de especies / año Vida
Diagrama estilizado de la jerarquía taxonómica y el ritmo de incorporación de nuevos grupos al árbol de la vida conocido. Datos: Wiens et al., "Global biodiversity and the expanding Tree of Life", PNAS, 2026. Ilustración original para tecnocienciaydesarrollo.com.

Los protagonistas del hallazgo dependen del rango taxonómico que se observe. En el nivel de género — el más cercano a la especie — dominan los animales, y dentro de ellos, de manera aplastante, los artrópodos: insectos, arácnidos, crustáceos. El 79% de los nuevos géneros descritos cada año pertenece a este grupo. No es sorprendente: los artrópodos representan el grupo animal más diverso del planeta, con más de un millón de especies ya conocidas y estimaciones que apuntan a que podrían existir varios millones aún sin describir. Cada grieta en la corteza de un árbol tropical, cada centímetro de suelo húmedo, cada hoja en descomposición en la selva alberga un universo de organismos que la ciencia aún no ha catalogado.

Pero cuando se asciende en la jerarquía — familias, órdenes, clases — el panorama cambia. Los protagonistas dejan de ser insectos visibles y se convierten en microbios: bacterias, arqueas, hongos microscópicos, organismos que viven en los sedimentos marinos, en las fuentes hidrotermales, en el permafrost ártico, en ecosistemas que la biología convencional ni siquiera clasificaba como habitables. El universo microscópico, aquel que Edward Forbes nunca pudo imaginar cuando declaró el océano profundo como zona azoica, resulta ser el más prolífico en nuevos linajes evolutivos de nivel superior.

Una paradoja que incomoda

El dato debería ser reconfortante: conocemos más vida que nunca. La ciencia avanza. El árbol se expande. Y sin embargo, Wiens introduce una advertencia que transforma la buena noticia en algo más complejo: muchos de esos clados recién descubiertos — esas ramas nuevas del árbol — ya están en peligro de extinción. Algunos podrían desaparecer antes de que terminemos de catalogarlos. Y con ellos, desaparece también todo lo que contienen: sus compuestos químicos únicos, sus mecanismos de resistencia a condiciones extremas, sus potenciales usos farmacológicos, su historia evolutiva irrepetible.

8.75 M especies estimadas en la Tierra (cifra en revisión)
1 M especies en peligro de extinción
2015–2020 período analizado por Wiens et al.
100s M especies posibles según nueva estimación

El experto en zoología José Prenda, de la Universidad de Huelva, que no participó en la investigación, va más lejos en sus implicaciones: si la descripción de nuevos taxones se acelera a todos los niveles — de especie a clase — la estimación estándar de 8.75 millones de especies en la Tierra podría estar completamente equivocada. La biodiversidad planetaria real, sostiene, sería muy superior, probablemente en el rango de las decenas, si no cientos de millones de especies. Una magnitud que convierte toda estadística de conservación previa en una subestimación severa.

Es una paradoja que Zygmunt Bauman habría reconocido con precisión: sabemos más y controlamos menos. El conocimiento avanza; la pérdida, también. El árbol de la vida crece en el papel mientras sus ramas más frágiles arden en el bosque. No es una metáfora. En el período que cubre el estudio, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estimaba que un millón de las especies ya conocidas se encontraba en peligro de extinción, principalmente por la expansión agrícola y la actividad humana. Y esas son solo las especies que ya tienen nombre. Las que no lo tienen, no cuentan en ningún índice de amenaza.

alto medio bajo 2015 2016 2017 2018 2019 2020 Nuevas descripciones anuales Especies amenazadas acumuladas La paradoja El inventario crece · La amenaza también Representación esquemática de tendencias · Datos: Wiens et al. PNAS 2026 · UNEP
Representación esquemática de las dos tendencias simultáneas documentadas por la investigación: el ritmo de descripción de nuevas especies crece año a año, pero también lo hacen las especies amenazadas. La paradoja no implica contradicción — refleja que la ciencia descubre más rápido mientras el daño avanza también. Datos: Wiens et al., PNAS, 2026; UNEP.

Nombrar antes de que desaparezca

Hay un imperativo moral que el propio Wiens formula con claridad científica: describir estos nuevos clados antes de que desaparezcan debería ser una prioridad de investigación urgente. La formulación es técnica, pero la implicación es grave. Estamos en una carrera entre taxonomistas — los científicos encargados de identificar, describir y clasificar organismos — y la tasa de destrucción de hábitat. Una carrera que, en términos históricos, la humanidad ha elegido ignorar. El número de taxonomistas profesionales activos en el mundo es menor hoy que hace cuatro décadas, a pesar de que la demanda de trabajo taxonómico nunca ha sido mayor.

Esta crisis silenciosa de la taxonomía no es nueva, pero el estudio de Wiens le da una dimensión inédita. Si cada año se describen más de 700 géneros nuevos basados en especies desconocidas, y si la tasa real de biodiversidad podría ser de cientos de millones de especies — no los 8.75 millones que figuran en los libros de texto — entonces el trabajo por hacer es de una magnitud que no tiene equivalente en ninguna otra disciplina científica. La biología se enfrenta a un inventario incompleto de proporciones abismales en el momento exacto en que ese inventario se vuelve más urgente.

Clase nova microbios dominan
Orden > 3 / año microbios y parásitos
Familia > 20 / año marino y tropical
Género > 700 / año 79 % artrópodos
Especie miles / año insectos y hongos

Lo que se pierde cuando se pierde un nombre

El filósofo del lenguaje Ludwig Wittgenstein escribió que los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo. En biología esa proposición tiene una dimensión literal que va más allá de la epistemología: un organismo que no tiene nombre científico no existe formalmente para la legislación ambiental, para los planes de conservación, para las evaluaciones de impacto. No puede aparecer en listas rojas de la UICN. No puede ser sujeto de medidas de protección. No puede figurar en ningún presupuesto de conservación. Existe biológicamente, pero no administrativamente. Y en el mundo contemporáneo, esa diferencia puede ser la diferencia entre sobrevivir y desaparecer.

Wiens añade una dimensión utilitaria que, aunque filosóficamente menos elegante, es políticamente necesaria: entre los organismos que aún no tienen nombre pueden existir compuestos químicos de valor farmacológico que la humanidad no podrá descubrir si los extingue antes de catalogarlos. Esta no es especulación académica. Varios de los antibióticos más importantes utilizados en medicina clínica — incluyendo algunas de las últimas líneas de defensa contra bacterias multirresistentes — fueron descubiertos en organismos del suelo, hongos y bacterias que llevaban décadas ignoradas por la taxonomía convencional. La biodiversidad no catalogada no es solo un problema científico. Es también un problema médico, tecnológico y económico.

Descubrirlos debe ser una prioridad, no solo por conocimiento, sino porque podrían albergar compuestos químicos que se conviertan en medicamentos que beneficien a la humanidad.

— John J. Wiens, Departamento de Ecología y Biología Evolutiva, Universidad de Arizona, declaraciones a EFE, 2026

El árbol y la pregunta que devuelve

Hay algo inquietante en la imagen del árbol de la vida creciendo. En la biología evolucionista, ese árbol — la metáfora que Darwin dibujó en el margen de uno de sus cuadernos de campo en 1837, con las palabras I think escritas encima — es la representación de la historia de la vida. Cada rama es un linaje. Cada hoja, una especie. Cada bifurcación, un momento evolutivo en el que un ancestro compartido dio origen a linajes distintos. Que ese árbol siga creciendo — que la ciencia siga encontrando ramas que nadie sabía que existían — es una prueba de la vastedad de la vida y de la modestia inevitable del conocimiento humano.

Pero el árbol también arde. La crisis de biodiversidad no es una proyección futura. Es un proceso activo, documentado, medido. El estudio de Wiens no contradice ese diagnóstico ni lo suaviza: lo complejiza. Nos dice que incluso mientras perdemos ramas que conocemos, hay ramas que aún no hemos visto — y que podríamos perder antes de saber que existían. Es una forma de pérdida que no aparece en ningún obituario, que no produce duelo público, que no genera marchas de protesta. Las especies que desaparecen sin nombre no dejan rastro en la conciencia colectiva. Solo dejan un espacio vacío en un árbol que nadie habrá podido dibujar.

Esa es, quizás, la pregunta que el trabajo de Wiens nos devuelve: ¿a quién le importa lo que no tiene nombre? La respuesta no es científica. Es política, económica, ética. Y es, en última instancia, nuestra.

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Fuentes y referencias

  1. Wiens, J. J. et al. "Global biodiversity and the expanding Tree of Life". Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), 2026. Vía Agencia SINC: agenciasinc.es (10 marzo 2026).
  2. Infobae. "El árbol de la vida se expande: hallan cientos de nuevos grupos biológicos cada año, muchos bajo amenaza". infobae.com (11 marzo 2026).
  3. EFE / Vanguardia. "El árbol de la vida crece: ciencia descubre 700 nuevos géneros de seres vivos cada año". vanguardia.com (9 marzo 2026).
  4. ABC Color. "El árbol de la vida sigue expandiéndose: cada año se describen 700 nuevos géneros". abc.com.py (9 marzo 2026).
  5. Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP). "Biodiversity — Our Strongest Natural Defense Against Climate Change". unep.org.
  6. Prenda, J. (Universidad de Huelva). Declaraciones a Science Media Centre España, recogidas por Infobae, 2026.
  7. El Comercio Perú / EFE. "El árbol de la vida sigue expandiéndose: cada año se describen 700 nuevos géneros". elcomercio.pe (10 marzo 2026).
tecnocienciaydesarrollo.com · Sección BIODIVERSIDAD · Faustino Gijón Hernández · 11 de marzo de 2026